“El Niño” no solo afecta el agua: afecta el metabolismo de la planta
Colombia se prepara para un nuevo período de alta variabilidad climática asociado al fenómeno de “El Niño”, caracterizado por incremento de temperaturas, reducción de lluvias y déficit hídrico. Esto afecta el metabolismo de las plantas
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Carlos Alberto Soto / Nutripacific S.A.S.
5/27/20266 min leer


Colombia se prepara para un nuevo período de alta variabilidad climática asociado al fenómeno de “El Niño”, caracterizado por incremento de temperaturas, reducción de lluvias y déficit hídrico. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ha alertado sobre la posible llegada de un “Super Niño”, escenario que podría afectar seriamente la productividad agrícola y la estabilidad fisiológica de los cultivos. [Ministerio de Ambiente de Colombia – Alerta por posible Super Niño](https://www.minambiente.gov.co/alerta-por-acumulacion-de-fenomenos-de-variabilidad-climatica-y-posible-llegada-de-super-nino/?utm_source=chatgpt.com)
En cultivos de ciclo largo como aguacate, café, cacao, cítricos, mango y guayaba, el estrés hídrico y térmico puede traducirse rápidamente en menor absorción de nutrientes, reducción fotosintética, aborto floral, caída de frutos y debilitamiento general de la planta.
En este contexto, la preparación anticipada del cultivo mediante estrategias integradas de manejo agronómico, fortalecimiento del suelo, nutrición funcional y bioestimulación constituye una herramienta fundamental para reducir riesgos productivos y mantener la estabilidad fisiológica de las plantas durante períodos de estrés climático.
El estrés climático afecta mucho más que el agua
Durante períodos de sequía y altas temperaturas, las plantas no solo sufren por falta de agua. También disminuye la actividad microbiológica del suelo y limita la mineralización natural de nutrientes, afectando la disponibilidad de nitrógeno, fósforo y micronutrientes. Asimismo, el incremento de temperatura favorece pérdidas de nitrógeno por volatilización, particularmente cuando se utilizan fuentes convencionales como urea y sulfato de amonio.
A nivel radicular, el estrés hídrico disminuye el crecimiento de raíces finas y reduce la capacidad de absorción. Como consecuencia, la planta entra en un estado de restricción fisiológica caracterizado por menor transporte de nutrientes, reducción fotosintética y menor producción de energía metabólica.
En la parte aérea, el cierre estomático provocado por el estrés térmico disminuye el ingreso de CO₂ y genera acumulación de energía no utilizada en los cloroplastos; aumenta la producción de moléculas oxidantes que dañan células, degradan clorofila y aceleran el deterioro fisiológico. Este proceso afecta directamente floración, cuajado y llenado de frutos.
Por esta razón, enfrentar “El Niño” no significa únicamente regar más. Significa fortalecer el metabolismo de la planta y construir resiliencia desde el suelo.
Buenas prácticas agrícolas: anticiparse al estrés
La preparación preventiva del cultivo debe iniciarse antes de la consolidación del fenómeno climático, especialmente durante etapas de crecimiento vegetativo y prefloración, donde la planta puede acumular reservas y fortalecer su sistema radicular
Entre las principales recomendaciones técnicas se destacan:
· Mantener cobertura vegetal o mulch para conservar humedad del suelo.
· Evitar podas severas durante períodos críticos de sequía
· Incrementar materia orgánica para mejorar retención hídrica.
· Reducir aplicaciones excesivas de nitrógeno mineral de rápida liberación y fertilizantes altamente salinos durante altas temperaturas.
· Priorizar fuentes orgánicas nitrogenadas y aminoacídicas de liberación progresiva.
· Implementar programas preventivos de bioestimulación antes del estrés severo.
· Fortalecer raíces antes del estrés mediante aplicaciones preventivas vía drench.
· Regular carga excesiva de frutos para disminuir competencia por agua y energía.
· Monitorear humedad y conductividad eléctrica (CE) del suelo para prevenir estrés osmótico y acumulación de sales.
Cuando la conductividad eléctrica aumenta debido a sequía y concentración de fertilizantes, la absorción de agua se dificulta y el estrés fisiológico se agrava. En estos casos, se recomienda disminuir fertilización mineral agresiva y priorizar fuentes orgánicas aminoacídicas y carbono orgánico.
El suelo: la primera línea de defensa frente a “El Niño”
La resiliencia del cultivo comienza en el suelo. Un suelo con adecuada actividad microbiológica, alto contenido de carbono orgánico y buena estructura física posee mayor capacidad de retención de agua y mejor disponibilidad de nutrientes durante períodos secos.
En este contexto, bioinsumos como TENFERT BASE, TENCOM AZOFERT y TENCOM AZOFAST H, representan herramientas estratégicas para fortalecer la fertilidad biológica y construir reservas nutricionales antes de la llegada del estrés climático.


TENFERT BASE aporta nitrógeno orgánico 11%, 40% de carbono orgánico y hasta 85% de aminoácidos estructurales asociados a activación microbiológica y estabilidad del suelo. Diseñado para proporcionar una liberación modulada y equilibrada del nitrógeno.


Formulado a partir de harina de carne y hueso, proporciona nitrógeno de liberación modulada 9,5% y hasta 70% de aminoácidos, formulado para incrementar la fertilidad microbiológica, favoreciendo una nutrición progresiva y sostenida.
TENCOM AZOFAST H, gracias a su alta concentración de aminoácidos hasta 97% y nitrógeno orgánico del 14% rápidamente disponible; su formulación basada en hemoglobina hidrolizada aporta aminoácidos funcionales asociados a rápida respuesta fisiológica y recuperación metabólica bajo condiciones de estrés.




Nutrición funcional: más allá de fertilizar
La nutrición funcional busca optimizar la eficiencia fisiológica de la planta y no únicamente suministrar nutrientes.
A diferencia del nitrógeno mineral convencional, los aminoácidos presentes en proteínas hidrolizadas se encuentran en forma levógira (L), biológicamente activa y fácilmente absorbible por la planta. Esto permite reducir el gasto energético asociado a la transformación metabólica del nitrógeno y puede destinar más recursos a mantener metabolismo, raíces, fotosíntesis y defensa antioxidante.
Aminoácidos como prolina, glicina y ácido glutámico participan directamente en mecanismos de tolerancia al estrés hídrico y térmico, ayudando a reducir daño oxidativo y mantener estabilidad fisiológica. Diversos estudios han demostrado que los bioestimulantes basados en proteínas hidrolizadas mejoran tolerancia al estrés y eficiencia fisiológica en cultivos agrícolas (Colla et al., 2017).
En condiciones asociadas a “El Niño”, la nutrición funcional debe enfocarse en:
· Mantener actividad fotosintética
· Reducir estrés oxidativo
· Mejorar absorción de nutrientes
· Favorecer estabilidad metabólica
· Incrementar tolerancia fisiológica al calor y sequía
Bioestimulación y activación fisiológica en momentos de estrés
Los bioestimulantes basados en proteínas hidrolizadas poseen una ventaja agronómica clave: además de nutrir, activan mecanismos fisiológicos asociados a tolerancia al estrés.


ILSADRIP FORTE, obtenido mediante hidrólisis enzimática controlada, aporta 11% de nitrógeno orgánico y 70% aminoácidos funcionales rápidamente disponibles. Su formulación favorece rápida absorción y respuesta metabólica inmediata tanto vía foliar como vía drench. Su elevada concentración de prolina, glicina e hidroxiprolina favorece protección osmótica, síntesis proteica y reducción del estrés oxidativo.
La aplicación vía drench permite activar la rizosfera y fortalecer raíces activas antes y durante el estrés climático.


Conclusión
La preparación agronómica frente al fenómeno de “El Niño” debe entenderse como una estrategia integral orientada a fortalecer el sistema suelo–planta antes, durante y después del estrés climático.
La combinación de buenas prácticas agrícolas, fortalecimiento biológico del suelo, nutrición funcional y bioestimulación permite mejorar la resiliencia fisiológica de los cultivos, reducir pérdidas productivas y mantener estabilidad metabólica bajo condiciones adversas.
La integración de bioinsumos como TENFERT BASE, TENCOM AZOFERT, TENCOM AZOFAST H e ILSADRIP FORTE permite pasar de una fertilización convencional hacia una estrategia de nutrición funcional y bioestimulación preventiva, donde el objetivo no es únicamente nutrir, sino preparar fisiológicamente la planta para resistir escenarios climáticos cada vez más cada vez más desafiantes.
Referencias
Cameron, K. C., Di, H. J., & Moir, J. L. (2013). Nitrogen losses from agriculture. Annals of Applied Biology. http://dx.doi.org/10.1111/aab.12014
Colla, G., et al. (2017). Biostimulant action of protein hydrolysates. Frontiers in Plant Science. [https://DOI:10.3389/fpls.2017.02202
Gill, S. S., & Tuteja, N. (2010). Reactive oxygen species and antioxidant machinery in abiotic stress tolerance in crop plants. Plant Physiology and Biochemistry, 48(12), 909–930. [https://doi.org/10.1016/j.plaphy.2010.08.016](https://doi.org/10.1016/j.plaphy.2010.08.016)
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia. (2024). Alerta por acumulación de fenómenos de variabilidad climática y posible llegada de Super Niño. [MinAmbiente Colombia](https://www.minambiente.gov.co/alerta-por-acumulacion-de-fenomenos-de-variabilidad-climatica-y-posible-llegada-de-super-nino/?utm_source=chatgpt.com)
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