Menos finos, mejor conversión: La ventaja de las harinas animales

En la industria de alimentos balanceados, la generación de "finos" o polvo representa un desafío crítico que afecta tanto la eficiencia operativa en planta como el desempeño zootécnico en granja. Este artículo explora cómo la inclusión estratégica de harinas de origen animal de alta calidad trasciende su excelente perfil nutricional, actuando como una solución funcional para optimizar la calidad física del pellet.

HARINAS DE ORIGEN ANIMALULTIMAS ENTRADAS

Nutripacific S.A.S.

2/23/20263 min leer

En la industria de alimentos balanceados, la búsqueda de la eficiencia se centra a menudo en el perfil de aminoácidos y la energía metabolizable. Sin embargo, un factor crítico que impacta directamente la rentabilidad y el desempeño zootécnico es la calidad física del alimento terminado, específicamente la presencia de "finos" o polvo. Para los formuladores y gerentes de planta, los finos representan no solo una pérdida directa de nutrientes valiosos que se segregan durante el transporte y manejo, sino también un desafío operativo y sanitario. En este contexto, las harinas de origen animal de alta calidad (como los subproductos avícolas y las harinas de carne y hueso) emergen no sólo como fuentes nutricionales superiores, sino como ingredientes funcionales clave para mejorar la integridad del pellet y reducir drásticamente la generación de polvo.

En conclusión, al seleccionar ingredientes para fórmulas de alto desempeño, el nutricionista moderno debe evaluar el valor integral de las materias primas. Las harinas de origen animal de Nutripacific ofrecen una doble ventaja competitiva: aportan nutrientes de alta biodisponibilidad y, simultáneamente, actúan como mejoradores funcionales de la calidad física del alimento. Invertir en harinas de calidad para reducir los finos no es un costo adicional, sino una estrategia esencial para asegurar que la nutrición formulada en papel sea exactamente la nutrición consumida por el animal, maximizando la salud, el bienestar y la eficiencia productiva en granja y en planta.

En la producción porcina, la reducción de finos es igualmente vital para maximizar el retorno de inversión. Los cerdos son selectivos y la presencia de polvo reduce significativamente la palatabilidad de la ración, incrementando el desperdicio en comederos, lo que se traduce en pérdidas económicas directas. Desde la perspectiva de la planta de alimentos, el manejo de ingredientes que generan menos finos mejora la fluidez en tolvas y silos, reduce el riesgo de "puentes" o bloqueos, disminuye el desgaste de los equipos de peletizado y mitiga los riesgos asociados a la salud ocupacional por inhalación de polvo y la seguridad industrial por riesgo de explosión.

El impacto negativo de los finos es particularmente agudo en la avicultura. Las aves son altamente sensibles a la textura del alimento. Una dieta con exceso de polvo provoca irritación en el tracto respiratorio superior y en las mucosas oculares, predisponiendo a las aves a infecciones secundarias. Además, el polvo tiende a acumularse en los picos, dificultando la prensión y deglución, lo que reduce directamente el consumo voluntario de alimento. Esto conduce a una menor ganancia de peso diaria, un empeoramiento de la conversión alimenticia y, crucialmente, a una pérdida de uniformidad en la parvada, ya que las aves dominantes seleccionan los pellets enteros, dejando el polvo nutricionalmente desbalanceado para el resto.

La capacidad de las harinas de origen animal para reducir los finos radica en sus propiedades fisicoquímicas únicas, resultantes de un procesamiento térmico y mecánico controlado. A diferencia de muchas fuentes vegetales que pueden ser abrasivas o requerir altos niveles de aglutinantes sintéticos, las proteínas y grasas animales actúan como aglutinantes y lubricantes naturales durante el proceso de peletizado. El colágeno gelatinizado y la grasa intrínseca presentes en estas harinas facilitan la compactación de la mezcla en la matriz del dado, reduciendo la fricción y mejorando el Índice de Durabilidad del Pellet (PDI). Una inclusión estratégica de harina de origen animal de alta calidad da como resultado pellets más robustos, capaces de resistir el estrés mecánico del enfriamiento, transporte y distribución en granja sin desintegrarse en polvo.